Conmociones cerebrales en atletas jóvenes: ¿qué tan lejos iremos para ganar?

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Como ex jefe de neurocirugía para las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en Iraq, atendí a varios soldados con lesiones por conmociones cerebrales por explosiones durante la operación Libertad Iraquí. Sufrían de confusión, dolores de cabeza y problemas de procesamiento mental después de repetidos ataques de dispositivos explosivos. Ahora como neurocirujano pediátrico del Lucile Packard Children’s Hospital Stanford y Stanford Children’s Health, veo los mismos síntomas en atletas jóvenes con un historial de una o más conmociones cerebrales. Las similitudes entre el combate y los deportes juveniles me preocupan mucho.

Suceden casi cuatro millones de conmociones cerebrales relacionadas con los deportes cada año en Estados Unidos y, según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, la mayoría de estos casos afecta a los jóvenes. Las conmociones cerebrales tienen consecuencias devastadoras, inclusive disminución de las funciones cognitivas y otros efectos neurológicos a largo plazo. Ahora estamos viendo los efectos a largo plazo de las conmociones cerebrales en atletas profesionales; esta es una señal de alerta para padres y entrenadores.

Ahora que los niños se están preparando para regresar a la escuela y a sus equipos deportivos, es crítico que los padres y los entrenadores conozcan los síntomas de las conmociones cerebrales. Debemos entrenar a nuestros jóvenes atletas para que sean sinceros sobre los síntomas y los informen a sus entrenadores. Si hay sospecha de un traumatismo craneal, los doctores recomiendan a los entrenadores que saquen a los niños del juego, y si tienen duda ponerlos en la banca.

Afortunadamente, ahora existen leyes que prohíben que los atletas menores de 18 años regresen al campo sin la autorización de un profesional médico; sin embargo, tenemos mucho por hacer para proteger a nuestros niños.

Como fanático del básquetbol, sé que los atletas y los soldados comparten el mismo sentido de trabajo en equipo, solidaridad y orgullo. Quieren ganar y cuando algo interfiere con eso, afecta la moral del equipo, lo que lleva a que algunos atletas sientan que “defraudaron” a sus compañeros si terminaron en la banca por una conmoción cerebral.

Pero, ¿cuál es el momento de regresar al juego? Los niños con una conmoción cerebral son vulnerables, otro golpe puede provocar daño irreversible en el cerebro o incluso la muerte. No deberían regresar al campo hasta que recuperen la función cognitiva en su totalidad, y puede tomar hasta 10 días antes de que les autoricen volver a hacer deporte.

Después de una conmoción cerebral, recomiendo a los padres ayudar a sus hijos a recuperarse al permitirles volver a sus actividades normales de manera lenta y sistemática. Breves lecturas un día o dos después de una lesión es una buena opción, así como asegurarse de que sus hijos se conecten con sus amigos, ya que mantener una sólida identidad social puede ser una herramienta efectiva en su camino hacia la recuperación. También favorecería un satisfactorio regreso al salón de clases antes de que jueguen en el campo.

Desafortunadamente, la prevalencia de conmociones cerebrales pediátricas es un problema que no va a desaparecer. Pero conforme nos acercamos a la temporada de deportes de otoño, es importante que todos tomen en serio las conmociones cerebrales en niños atletas. Debemos modificar la definición de ganar de solo contabilizar puntos a mantener a nuestros atletas jóvenes sanos y seguros, y los padres, entrenadores y atletas tienen que trabajar juntos en pos de este objetivo. A nuestros niños debemos enseñarles que se vale esperar por la total recuperación y que es una forma de ganar en sí misma.

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