Un estudio de Stanford revela que las niñas con autismo muestran diferencias de comportamiento y cerebro comparadas con los niños

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La semana pasada, un nuevo estudio de Stanford respondió una de las preguntas más antiguas en la investigación del autismo: ¿se diferencia el autismo en niños y en niñas?

Sí, reveló el estudio. Según los resultados publicados en Molecular Autism, las niñas tienden a tener manifestaciones menos graves de una característica principal del autismo, comportamiento repetitivo y limitado, y muestran diferencias en escaneos cerebrales comparadas con los niños que ayudan a explicar esta discrepancia.

Indicios de una diferencia de género en el autismo datan del primer informe clínico del trastorno, publicado en 1943, que describió a ocho niños y a tres niñas. Setenta años después de ese informe, sigue siendo más común diagnosticar a los niños; en niños con autismo de alto funcionamiento, la proporción de niños a niñas es de cuatro contra uno. Pero las preguntas sobre la naturaleza de la división por género han persistido, conforme lo explica nuestro comunicado de prensa sobre el trabajo:

“Queríamos saber qué manifestaciones clínicas específicas del autismo muestran diferencias de género importantes, y si los patrones en la materia gris del cerebro podrían explicar las diferencias conductuales”, dijo el autor principal del estudio, el Dr. Vinod Menon, doctorado, profesor de psiquiatría y ciencias conductuales. El conocimiento de la diferencia podría ayudar a los médicos clínicos a reconocer y tratar de una mejor manera el autismo en ambos sexos, añadió. “Entender esto es en realidad crucial desde el punto de vista clínico”.

Estudios anteriores de diferencias de género han sido normalmente pequeños e inconclusos. Así que el equipo de Stanford tomó una nueva estrategia al utilizar dos bases de datos públicas grandes que captan la información de pacientes de todo el país. Esto les permitió estudiar a casi 800 niños que cumplen con un conjunto de criterios muy limitados: edad de 7 a 13 años, evaluados por pruebas estándares para el comportamiento autista, con un CI de más de 70.

El estudio reveló que las niñas tuvieron puntuaciones más bajas (más normales) que los niños en una evaluación estándar de comportamientos repetitivos y limitados, que incluye la obsesión por intereses reducidos, inflexibilidad sobre rutinas y movimientos repetitivos como dar manotazos. Las niñas y los niños no discreparon en las medidas de otras de las características principales del autismo, que son los déficits sociales y de comunicación.

Escaneos cerebrales con RM en un subgrupo de niños mostraron patrones distintos de materia gris entre los niños y las niñas en la corteza motora, en el área motora complementaria y en parte del cerebelo. Estas áreas ayudan al cerebro a planear y realizar funciones motoras, que los investigadores dijeron que eran notables porque muchas conductas repetitivas tienen un componente motor.

“El descubrimiento de las diferencias de género tanto en las medidas conductuales como cerebrales sugiere que los médicos clínicos quieran concentrar el diagnóstico y los tratamientos de niñas autistas de una manera distinta que los de los niños”, agregó el autor principal el Dr. Kaustubh Supekar, doctorado.

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