Paro cardíaco durante el embarazo: nuevas recomendaciones de RCP para mamás embarazadas

Cuando el corazón de una mujer embarazada se para, dos vidas corren peligro. Sin embargo, pocos cuidadores saben cómo modificar su técnica de resucitación cardiopulmonar (RCP) para la madre embarazada y su feto, y pocos hospitales están preparados de manera óptima para un evento así.

Para llenar el vacío de conocimiento, la Sociedad de Anestesia Obstétrica y Perinatología le encargó a un equipo de expertos de distintas disciplinas médicas dirigido por Stanford que escribiera una declaración de consenso de recomendaciones de expertos, que se publicó en el volumen de mayo de Anestesia y Analgesia, y que describe las mejores prácticas de RCP en una paciente embarazada. La nueva declaración es uno de muchos ejemplos del liderazgo de Stanford en la ayuda para salvar las vidas de mujeres embarazadas en todo el mundo; nuestros expertos también han ayudado a desarrollar protocolos adoptados para abordar hemorragias durante el parto y para el tratamiento de la preclampsia, por ejemplo.

Le pregunté a dos científicos de Stanford que ayudaron a preparar la declaración, el autor principal líder, el Dr. Steven Lipman, y el autor principal, el Dr. Brendan Carvalho, sus puntos de vista sobre los desafíos de la resucitación en el embarazo. Ambos son anestesiólogos obstétricos del Lucile Packard Children’s Hospital Stanford, en donde Carvalho es jefe de anestesia obsétrica.

“La buena noticia es que es muy poco común que suceda un paro cardíaco en el embarazo, y además que las tasas de supervivencia sean más altas que en la población no embarazada”, comentó Lipman. Solo alrededor de una de cada 20 000 mujeres con acceso a atención obstétrica moderna sufre de un paro cardíaco mientras está embarazada. Las tasas de supervivencia más altas entre pacientes embarazadas puede ser en parte, comentó, por el hecho de que muchos paros cardíacos maternos son vistos: tienden a ocurrir durante el trabajo de parto o el parto, cuando la mujer ya está en un hospital y está siendo monitoreada por personal médico capacitado que puede iniciar RCP de inmediato.

Pero la singularidad crea problemas. Debido a que muchos paros cardíacos maternos suceden raramente, los cuidadores obstétricos a nivel nacional tienen menos experiencia en aplicar técnicas de resucitación que las personas que trabajan en otras partes del hospital, como en la sala de urgencias o en la unidad de cuidados intensivos. Y es imposible realizar ensayos clínicos aleatorios -normalmente considerado el estándar de oro para la medicina con base empírica- en estas urgencias para determinar lo que funciona mejor.

La declaración de consenso ofrece detalles específicos para la mejor posición de la madre durante la RCP y la necesidad de una cesárea rápida, idealmente en los siguientes cinco minutos, para salvar tanto a la mamá como al bebé. También alienta a los equipos de atención obstétrica a perfeccionar sus técnicas de resucitación con simulaciones detalladas, una estrategia que se ha estudiado a profundidad en el Centro para la Educación Superior Pediátrica y Perinatal del Lucile Packard Children’s Hospital Stanford. El realizar simulacros en la unidad de trabajo de parto y parto, con cuidadores que responden exactamente como responderían en una verdadera emergencia en el mismo lugar, es una forma valiosa de permitir a los miembros del equipo aprender sus funciones sin que las vidas de pacientes reales estén en juego. “Con simulaciones y simulacros minuciosamente estudiados, hemos aprendido muchas lecciones de vida que nos han preparado para las situaciones reales excepcionales”, comentó Carvalho.

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