Nuevas investigaciones demuestran cómo mantener a salvo a diabéticos durante el sueño

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La vida con diabetes tipo 1 requiere de una cantidad asombrosa de decisiones relacionadas con la salud, alrededor de 180 al día. Pero el monitoreo atento durante el día del azúcar en la sangre, la ingesta alimentaria, la insulina y los niveles de actividad de los pacientes es tal vez menos agotador que las preocupaciones a las que nos enfrentamos para conseguir una noche de sueño segura. Durante el sueño, los diabéticos a menudo no sienten cuando su glucosa baja demasiado. Los niveles bajos de azúcar en la sangre pueden provocar convulsiones e incluso, en casos excepcionales, la muerte.

“En la noche pierdes el control”, comentó el Dr. Bruce Buckingham, endocrinólogo pediátrico que trata a niños con diabetes en el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford. “Es cuando pueden pasar las cosas”. Entre los niños con diabetes, el 75 por ciento de las convulsiones hipoglicémicas suceden en la noche, comentó.

Es por eso que Buckingham y sus colegas en los Estados Unidos y Canadá han estado probando varios métodos para automatizar el control del azúcar en la sangre durante el sueño. Nuestro comunicado de prensa sobre la investigación nueva describe una estrategia que podría cambiar mucho las cosas: apagones automatizados de las bombas de insulina para los pacientes para mantener sus niveles de azúcar por encima del área de peligro de la hipoglicemia:

El estudio nuevo, que [apareció] en línea el 7 de mayo en Diabetes Care, unió un sensor de glucosa que se coloca debajo de la piel con una bomba de insulina conectada de forma inalámbrica a una computadora al lado de la cama. La computadora ejecutó un algoritmo que calculó cuándo podría ocurrir un bajo nivel de azúcar en la sangre y luego suspendió de manera temporal la entrega de insulina hasta que el nivel de azúcar tuviera una tendencia a la alza. Esto ocurrió sin despertar al paciente. Los apagones redujeron el tiempo cumulativo que los pacientes pasaron con bajos niveles de azúcar en la sangre durante el sueño un 81 por ciento, con solo un aumento mínimo de los niveles de glucosa en la noche.

“Un sistema como este podría reducir de forma drástica el riesgo de los diabéticos de tener una convulsión durante la noche”, comento el Dr. Bruce Buckingham, profesor de endocrinología pediátrica en Stanford, quien dirigió el ensayo y es coautor del estudio. “Los pacientes y los padres podrán tener mejores noches, al saber que hay un riesgo más bajo de hipoglicemia durante la noche”.

Durante el estudio, los investigadores monitorearon cerca de 2000 noches de sueño en 45 personas con diabetes tipo 1. Los pacientes, quienes tenían entre 15 y 45 años de edad, durmieron en sus propias casas y no sabían con anticipación qué noches la computadora iba a apagar sus bombas de insulina y qué noches las bombas funcionaban con normalidad. Varias medidas de hipoglicemia indicaron que los pacientes estaban más seguros con el tratamiento a diferencia de las noches de control. Los niveles de azúcar en la sangre por las mañanas eran ligeramente más elevados después de las noches de tratamiento, pero seguían dentro del rango saludable.

Para darme una idea de lo que significaban los resultados para los pacientes y sus familias, hablé con Jack Leguria, cuya hija de 14 años, Rosa, ha tenido diabetes tipo 1 casi 10 años. Rosa participó en la segunda etapa de la investigación de Buckingham, quien ahora está poniendo a prueba si los beneficios que su equipo documentó para adolescentes mayores y adultos se extenderán a los niños hasta de tres años. El ver la tecnología nueva en acción fue emocionante para Rosa y sus padres.

“Esto nos va a cambiar la vida”, comentó Leguria. “En cuatro años, Rosa estará lista para la universidad. Para un niño con diabetes tipo 1 que no puede reconocer los bajos niveles de azúcar en la sangre en la noche, es una perspectiva difícil”.

Como la mayoría de los padres cuyos hijos tienen diabetes tipo 1, los papás de Rosa se despiertan con frecuencia en la noche para revisarle el azúcar en la sangre. Eso está bien por ahora, ¿pero qué pasa cuando se mude lejos?

“Es una niña inteligente”, dijo Leguria, y agregó que a diferencia de muchos padres de adolescentes, no tiene dudas de que su hija mantendrá sus calificaciones y su motivación para continuar hacia su educación superior. “¿Pero cómo vivirá de manera segura en un dormitorio o departamento a los 19 o 20 años?”

Buckingham anticipa que lograr que la FDA apruebe los métodos tardará por lo menos dos años.

“Pero no hay obstáculos técnicos”, comentó. “Ya existe toda la tecnología. Esto facilitará mucho las cosas para que los diabéticos y los padres de niños con diabetes se sientan más cómodos al irse a dormir de noche”.

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Una versión de este reportaje apareció por primera vez en el blog de Scope.

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