Joven viaja 3,000 millas, desde Connecticut hasta Stanford, para una cirugía de cuello que cambió su vida

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El año 2015 está comenzando en grande para la joven de 19 años, Jennifer Jorgensen, de West Hartford, Connecticut.

El 8 de enero, a Jennifer se le realizó una cirugía de cuello, una innovadora operación que la ayudará a hacer un viraje desde un pasado doloroso hacia un futuro prometedor.

“Va a ser un cambio de vida”, dijo Jennifer antes del procedimiento y, luego de haber culminado, lo calificó como “el mejor regalo que he recibido en toda mi vida”. Nació con tortícolis congénita , o lo que se conoce como “cuello torcido”, un trastorno muscular crónico que le causaba, entre muchos otros problemas, una inclinación y torsión constante de la cabeza. Dado que las soluciones anteriores resultaron ser ineficaces, Jennifer pasó su adolescencia tratando de controlar el dolor físico y emocional y lidiando con las limitaciones físicas, teniendo que renunciar a la práctica de la danza y el yoga, dos actividades amadas que ansía retomar este año.

Entra en escena el “Hacedor de sueños”, Dr. Sanjeev Dutta, un cirujano general pediátrico que se especializa en técnicas de “cirugía de sigilo” en el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford y en el Stanford Children’s Health.

Sus padres acogieron con beneplácito el viaje de extremo a extremo del país que debieron realizar si ello significaría un alivio para Jennifer. “Ni siquiera sabíamos que la cirugía era una opción hasta que Jennifer la consiguió en línea”, explicó Linda, la madre de Jennifer. Su padre, Bob Jorgensen, dijo justo antes de la cirugía: “Hemos estado tratando de encontrar un remedio para ella… creo que finalmente estamos ahora en el lugar indicado; confío en que tan solo en un par de horas tendremos resultados positivos”. Hay pocos cirujanos en el país que ofrecen el procedimiento de sigilo y, además, el enfoque mínimamente invasivo del Dr. Dutta ofrece grandes ventajas frente a los métodos tradicionales. La cirugía de “sigilo” le permite al paciente “evitar el dilema de cambiar una deformidad estigmatizante por otra”, según palabras del Dr. Dutta. En el caso de Jennifer, ella se liberó de su visible aflicción y sin ninguna cicatriz delatora en el cuello.

¿Cómo lo logró? El Dr. Dutta realizó una incisión de cinco milímetros debajo del brazo de Jennifer. Entonces, dirigió herramientas de cirugía endoscópica hasta el cuello, donde había localizado el músculo problemático del cuello, lo expuso y lo dividió. Sobre la marcha Dutta realizó también lo que él llama una “limpieza”, eliminando los tejidos conectivos que se habían formado alrededor de músculo problemáticos, que inhibían la extensión del movimiento de Jennifer.

La aflicción de Jennifer con el tiempo había generado efectos secundarios en su cuerpo, que también se corrigieron gracias a la operación. El Dr. Dutta explicó que “el cuello torcido e inclinado de Jennifer implicaba que para ella el mundo era percibido de forma asimétrica. En un esfuerzo por enderezar lo que veía, su cerebro contorsionaba su cuerpo, levantando un hombro más alto que el otro y ejerciendo una presión sobre la columna vertebral. Al dividir ese músculo en el cuello, que era el del problema, Jennifer es ahora capaz de pararse erguida”.

Todo esto se traduce en que el 14 de enero, Jennifer comenzó la segunda mitad de su segundo año en la Universidad de George Mason con toda una nueva perspectiva sobre la vida. “Es extraordinario, de gran forma”, expresa Jennifer. “Finalmente puedo vivir mi vida de una manera con la que he solo había soñado”.

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