Equipos de Servicios de Ortopedia y Rehabilitación ayudan a Hadi a caminar por primera vez

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De regreso a casa en el campo de refugiados de Tulkarem en la ribera occidental de Palestina, Hadi Alkhadra, un niño de seis años, tenía que arrastrarse o ser llevado por sus padres toda su vida.

Hadi nació con artrogriposis grave (“articulaciones pegadas”), lo que produce que sus pies tengan la orientación equivocada y que las rodillas se mantengan extendidas sin flexibilidad. Sin embargo, con la ayuda del Centro de Ayuda para Niños Palestinos, Hadi y su mamá Shireen viajaron 7,500 millas para recibir ayuda del cirujano ortopédico Dr. Lawrence Rinsky en el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford.

¿El resultado? Hadi es ahora capaz de llevar zapatos por primera vez, mantenerse de pie con la planta de los pies completamente sobre el piso, dejar su nueva silla de ruedas y empezar a caminar.

Hadi, un joven cálido, extrovertido e inteligente, desde que llegó a la zona de la bahía el pasado otoño, se ha convertido en un gran fan de los 49ers, Chuck E. Cheese y los iPads. Ahora, espera ver a su hermana, a sus dos hermanos y a su papá cuando regrese a casa a finales de junio. A pesar de que usará órtesis de extremidad inferior para la mayoría de las actividades, incluido caminar, por lo menos durante un par de años, Hadi será capaz de asistir a la escuela por primera vez, mientras que planifica su sueño de “ser un cirujano, al igual que el Dr. Rinsky”.

El tratamiento incluyó una serie de yesos en los pies de Hadi para estirar gradualmente su piel, ligamentos, nervios y otros tejidos blandos. Tuvo una pequeña operación para alargar el tendón de Aquiles, seguida de más estiramiento con yesos. Luego, una operación mayor para extirpar el astrágalo, el hueso medio del tobillo. Esto creó una holgura suficiente para traerle los pies a una posición neutra, seguido de pasadores temporales para mantenerle los pies en su lugar, varios yesos, y terapia física.

Las rodillas también fueron tratadas con cirugía y una serie de yesos para alargar un poco los músculos que enderezan las rodillas, lo que permite una mayor flexión y previene la hiperextensión. Esto cambió su arco de movimiento: por primera vez puede sentarse en el asiento trasero de un carro, donde las rodillas deben estar flexionadas.

La mamá está más que agradecida por el extraordinario cuidado para su extraordinario niño. “Todas estas personas que hemos conocido realizaron un excelente trabajo en equipo para ayudar a Hadi”, dijo Shireen a través de un intérprete. “Esto nunca podría haber ocurrido sin el Dr. Rinsky y el hospital Stanford.”

“Se trata de un joven muy brillante”, dice Rinsky, a quien le encantan las tarjetas de agradecimiento hechas a mano por Hadi. “Tiene un espíritu maravilloso y está teniendo un progreso increíble. Creo que tiene un buen futuro por delante”.

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