La capacitación de resucitación de emergencia salva vidas, incluso el mismo día

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La paciente de 12 años había estado recibiendo quimioterapia solo algunos minutos cuando empezó a tener problemas. Primero, dijo que le picaba la piel. Luego, se quejó de dolor de espalda. Pronto, le costaba trabajo respirar. En algunos minutos, estaba sufriendo un paro cardíaco. Tuvo una grave reacción alérgica a la quimioterapia y la enfermera sabía exactamente qué hacer: pedir un código azul, lo que activó un equipo de código pediátrico de emergencia.

Suena como una decisión sencilla para una enfermera, pero lo que pasa en los primeros minutos después de que el corazón de la paciente deja de latir repentinamente –antes de que lleguen todos los especialistas– puede marcar la diferencia de manera crítica entre la vida y la muerte. Los doctores y las enfermeras del Centro de cáncer infantil Bass del Lucile Packard Children’s Hospital Stanford rara vez ven a un niño con un paro cardíaco, lo que también se conoce como código azul. Pero si pasa, están listos. Eso es porque practican sus habilidades de resucitación varias veces al año, gracias al nuevo programa vanguardista del hospital que ofrece práctica destinada a salvar vidas.

La Iniciativa para revivir de Stanford Children’s Health ofrece la oportunidad de practicar habilidades que son extremadamente importantes en estos sucesos poco frecuentes pero de alto riesgo. Y en una extraña coincidencia, varios miembros del personal médico que atendieron a la paciente de 12 años de hecho habían participado en un simulacro ese día, solo horas antes y en un cuarto cerca de donde la niña estaba recibiendo quimioterapia.

«Fue muy espeluznante que el caso que simulamos esa mañana haya sido exactamente lo que pasó en la tarde», comentó el doctor en osteopatía, James Trietsch de Stanford Children’s Health, quien estaba tanto en el simulacro de la mañana como en el incidente de código azul, que sucedió en abril pasado. «Las enfermeras identificaron inmediatamente que la condición de la paciente se estaba deteriorando e inmediatamente activaron el equipo de código pediátrico».

La ley de California exige que todas las enfermeras tituladas terminen un curso de dos días en apoyo vital pediátrico avanzado (PALS, por sus siglas en inglés) y de RCP cada dos años. Pero los estudios han revelado que los empleados a menudo no retienen mucho de lo que aprenden en capacitaciones poco frecuentes porque no están utilizando esas habilidades lo suficiente. Además, afortunadamente los paros cardíacos ocurren con poca frecuencia en pacientes pediátricos, pero esto quiere decir que tampoco se puede practicar mucho en el trabajo.

Para garantizar que estas habilidades siempre estén frescas, el hospital, bajo la guía de Lynda Knight, enfermera titulada, maestría en enfermería, la Dra. Deborah Franzon, directora médica de la UCI pediátrica y el Dr. Michael Chen, anestesiólogo, realizaron una investigación en el 2010 en la que examinaron esta capacitación de equipo de resucitación pediátrica, que capacitó a enfermeras, doctores, farmacéuticos y terapeutas respiratorios dentro del hospital. La investigación comprobó que el programa estaba asociado con una supervivencia mejorada y ahora ha llegado a incluir a todos los miembros del personal de emergencia del hospital.

Eso llevó a que los administradores del hospital lanzaran el Programa Móvil de Simulacros de Resucitación (MSRP, por sus siglas en inglés). Debido al crecimiento extensivo del programa de seguridad de pacientes, se le ha cambiado el nombre a Iniciativa para revivir. Las intervenciones de la Iniciativa para revivir consisten en una capacitación con simulación como equipo, familiarización con el equipo de emergencia y habilidades de comunicación, evaluaciones del Equipo de respuesta rápida / Código azul, y sesiones informativas formales de sucesos reales.

«El programa ejemplifica lo mejor de la sinergia», comentó Franzon, un profesor adjunto de pediatría y atención crítica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford. «Cada uno de estos componentes individuales de capacitación se combinan de la manera correcta para mejorar la confianza y capacidad de los miembros del equipo y salvar vidas».

El hospital tiene un equipo de especialistas en emergencia y «código» bien capacitados que tardan en responder de 5 a 10 minutos, pero Knight dijo que el objetivo adicional de la Iniciativa para revivir también es educar a los doctores, las enfermeras y al personal que probablemente esté más cerca del paciente cuando ocurra una emergencia de la vida real y antes de que llegue el equipo del código.

«La investigación deja claro que los primeros cinco minutos de un código son los más importantes», comentó Knight. «Si los primeros elementos de respuesta no inician soporte vital básico inmediatamente, la posibilidad de obtener el resultado neurológico óptimo se reduce con cada minuto que pasa. Fisiológicamente, esta paciente no hubiera sobrevivido con un resultado neurológico tan bueno sin que los primeros elementos de respuesta realizaran RCP de alta calidad de inmediato».

Cada semana, Knight y su equipo van de una unidad a otra en el hospital, estableciendo primero una estación de habilidades. Ahí es donde el personal médico practica cosas como compresiones de pecho sobre maniquíes, trabajan con desfibriladores, y ubican el equipo de emergencia en los carros de código. Hacia el final de cada semana, se lleva a cabo un simulacro que el personal sabe que sucederá, pero no se les dice cuándo. Desde que empezó el programa en el 2014, el 90 por ciento del personal de enfermería y el 50 por ciento del personal médico ha tomado estas sesiones de habilidades y muchos han participado en los códigos de simulacro.

La Dra. Krysta Schils, oncóloga del Centro Bass, era la doctora de la niña y llegó a su cuarto justo cuando le estaba costando trabajo respirar. En dos minutos, Schils ya no podía encontrarle el pulso y ella y otro doctor empezaron a aplicar compresiones de pecho y a mantener la respiración de la niña por medio de una mascarilla con bolsa. En cuestión de segundos, una gerente de enfermería del Centro Bass llegó junto con el carro de emergencias que tiene un desfibrilador y más equipo médico de emergencia que se necesitan para un caso de resucitación, mientras que otra enfermera registraba el suceso en los documentos de código.

Schils dijo que los simulacros, tanto ese día más temprano como aquellos que se ensayaron los meses anteriores, permitieron que los primeros elementos de respuesta que llegaron al cuarto se mantuvieran tranquilos y concentrados en lo que tenían que hacer antes de que llegara el equipo de respuesta a emergencias.

«La mayoría de los códigos son muy caóticos, pero este fue el mejor que he visto. Fue muy calmado y era claro quién estaba a cargo y lo que todos tenían que hacer», comentó Schils. «Creo que el hecho de que hayamos hecho muchos códigos de simulacro, practicado las habilidades necesarias en estos sucesos poco comunes, incluyendo el de esa mañana, facilitados por la Iniciativa para revivir, fue lo que le salvó la vida a la niña. No tengo duda alguna».

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