Olvídese de la perfección y solo cocine para sus hijos, es el mensaje del nuevo libro de una autora de Stanford

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“Nuestros hijos se encuentran en una situación difícil porque hemos terciarizado su alimentación”, comenta la experta en nutrición infantil de Stanford, la Dra. Maya Adam.

Para abordar el problema, Adam está difundiendo un mensaje original: olvídese de la cultura de chefs famosos y de modas alimenticias, y simplemente cocine para sus hijos. Coma alimentos de verdad y disfrútelo. No se preocupe por la perfección. Ayude a sus hijos a aprender a amar los alimentos saludables que a su vez los amarán.

En los últimos años, como instructora de un curso de nutrición y preparación de alimentos en línea de mucha demanda, y a través de la organización sin fines de lucro que fundó, Adam ha compartido su estrategia de sentido común con miles de personas. Ahora tiene un libro, Food Love Family: A Practical Guide to Child Nutrition (Alimentos, amor, familia: una guía práctica para la nutrición infantil),que se basa en esos mensajes con historias sobre cómo los padres en todo el mundo encuentran una estrategia saludable para alimentar a sus hijos.

“Mi objetivo era traducir la investigación científica en nutrición y salud infantil y convertirlo en algo que los padres pudieran transformar en éxito práctico”, me dijo Adam cuando la llamé para hablar sobre su libro nuevo. A continuación se encuentra una versión editada de nuestra conversación.

Su libro sugiere que nos concentremos más en los alimentos integrales y menos en los nutrientes individuales. ¿Por qué es importante que los padres lo sepan?

Tradicionalmente, la ciencia de la nutrición ha sido reduccionista, se ha centrado en los nutrientes individuales porque así los estudian los científicos Pero esto no se traduce necesariamente en acción para los padres, ya que comemos alimentos no nutrientes. El libro se trata de hacer esa conexión, de traducir la ciencia en estrategias que los padres puedan poner en marcha con sus familias.

En la infancia, tenemos esta oportunidad única de crear una situación en la que los alimentos que más disfrutan los niños son los que los sustentarán el resto de sus vidas. Si lo logramos, hemos ganado: nunca tenemos que volver a capacitarlos cuando sean prediabéticos o estén teniendo dificultades con su peso ni decirles “Ya no puedes comer los alimentos que te encantan”. En vez de eso, siempre les encantarán las cosas correctas.

Ha escrito sobre el hecho de que nuestra cultura ha hecho que la preparación de alimentos sea un deporte extremo, que no lo pueden intentar los aficionados, y que asusta a la gente. Si escuchara a un padre decir “Está bien, me has convencido de vencer mi miedo de cocinar, pero necesito algo sencillo para comenzar”, ¿qué le diría?

Al final del libro, hemos incluido varias recetas sencillas, que están ligadas a nuestro curso en línea gratuito con videos que muestran cómo se preparan las recetas. Es parte de un sistema de apoyo para padres. Si son aprendices visuales y quieren ver a alguien hacerlo –cómo romper un huevo mientras cargas a tu pequeño sobre la cadera, por ejemplo– lo tenemos.

Cocinar para tu familia no se trata de ser perfecto, se trata de ser real, de hacer solo un poco más de lo que estás haciendo ahora. Todos tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo con los recursos disponibles. Tal vez no siempre nos podemos dar el lujo de carne de vacuno alimentado con pasto, pero no hay problema. Hacemos lo que podemos con el tiempo, las habilidades y los recursos económicos que tenemos.

También escribe sobre hacer que los niños ayuden a cocinar. ¿Cuáles son los beneficios?

Cuando los niños participan en el proceso de la preparación de alimentos, es mucho más probable que se coman los alimentos. ¡A los niños les gusta tener la razón! Si les dejas elegir las especias —les das la opción de tres especias y luego cuando te dicen cuál quieren, les dices “¿estás seguro?” y dicen “¡Sí!”, cuando se acaba el platillo, van a ser ellos los que digan, “¿Ves? ¡Sabe delicioso!” Respetas el hecho de que tengan ego. Tú defines las opciones, pero dejas que ellos decidan.

Además, es un honor para los niños. Les das a tus hijos cierta cantidad de confianza cuando dejas que ayuden. Algunas personas dirían que es demasiado peligroso, pero creo que es mucho más peligroso no dejar que intenten, por ejemplo, cortar un champiñón. Claro que no le vas a dar a un niño de cinco años un cuchillo de chef súper filoso, pero la idea es desarrollar sus habilidades de seguridad en la cocina de manera gradual, porque la alternativa de no poder cocinar por sí mismos es muy peligrosa en términos de su salud a largo plazo.

Denos un ejemplo de un platillo que nunca pediría en un restaurante porque sabe que puede preparar una mejor versión en casa.

Algo como nuggets de pollo. Las personas creen que son comida chatarra o que es muy difícil prepararlos en casa. En realidad, si los haces en casa, solo toma cinco ingredientes; además, son ingredientes que reconoces y que puedes comprar en el supermercado. Y son muy ricos e infinitamente más saludables que cualquier cosa en un restaurante de comida rápida.

¿Algún comentario final?

Espero que este libro sea más que solo una fuente de información; espero que también sea una fuente de inspiración. Los alimentos saludables pueden generar mucha alegría y añadir mucho valor a la vida familiar. Tengo un amigo que se mudó aquí de China y que me dijo: “Parece ser que los estadounidenses le tienen miedo a los alimentos, de que los vayan a hacer engordar. En China utilizamos los alimentos para celebrar”. Si este libro puede ayudar a las personas a ver que no deben temer a los alimentos, que son para celebrar, habremos tenido éxito.

Vía Scope
Foto cortesía de Maya Adam

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