Las exenciones de vacunas se agrupan en comunidades blancas y acaudaladas

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La epidemia de sarampión de California no fue una casualidad; entre el 2007 y el 2013 el porcentaje de alumnos de kinder que utilizaban una exención por “creencia personal” para inscribirse en una escuela sin haber sido vacunados se duplicó.

Ese año, el 3 por ciento de los alumnos de kinder entró a la escuela sin estar vacunado. En algunas escuelas, el porcentaje de niños vacunados era tan bajo que amenazaba la inmunidad de la multitud o la capacidad de una población de frenar a un patógeno, según la investigadora de políticas de salud de Stanford, la Dra. Michelle Mello, doctorado, juris doctor.

Para entender el rápido aumento, Mello trabajó con un equipo dirigido por Tony Yang, doctor en ciencias, con la Universidad George Mason. Su investigación apareció reciéntemente en la American Journal of Public Health.

El equipo descubrió la mayor resistencia a las vacunas entre las comunidades blancas y acaudaladas. Sin embargo, a diferencia de estudios previos, no encontraron correlación entre los niveles más altos de educación y las exenciones de vacunación.

“Las creencias sobre los riesgos de vacunación tienden a estar más arraigadas entre ciertas comunidades de madres”, comentó Mello. El estudio no investigó las razones por las que la gente busca la exención, pero otros estudios sugieren que algunas madres en comunidades acaudaladas piensan que pueden proteger a sus hijos de manera adecuada a través de “técnicas de crianza intensivas” como las dietas orgánicas y la limitación de contacto con niños enfermos, dijo Mello.

Aunque California eliminó la exención por creencia personal este verano en una ley de alcance más amplio que requiere que todos alumnos que cumplan con los requisitos sean vacunados, el estudio habla sobre cómo otros estados pueden abordar el problema de las exenciones de vacunación, comentó Mello.

Cabe mencionar que existen agrupaciones similares de resistencia a las vacunas en otros lados y los hallazgos podrían ayudar a las agencias de salud pública a refinar los métodos de divulgación, dijo. Por ejemplo, al dirigirse a grupos locales y llegar a los líderes comunitarios, es posible que los funcionarios tengan más éxito al educar sobre los riesgos y beneficios de las vacunas, comentó Mello.

Los resultados son especialmente sorprendentes dada la historia de los esfuerzos de vacunación, comentó. En la primera mitad del siglo veinte, los funcionarios de salud pública lucharon para garantizar que las vacunas llegaran a las comunidades desfavorecidas. Ahora, ya que el miedo de las enfermedades específicas se ha ido, los padres pueden sentirse más temerosos de las vacunas, lo que aumenta la vulnerabilidad de toda la población.

Vía Scope
Foto de woodleywonderworks

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